Sección | Toluca - 27 enero 2009

1 depres 40% de los desempleados se hunden en la depresión

(Por: Sol Rubí Santillana Espinosa)

En tiempos de crisis el 40 por ciento de las personas que pierden su empleo llegan a padecer depresiones profundas. Pero además, las depresiones no son exclusivas de los desempleados sino también de aquellos que ya no tienen el mismo poder adquisitivo. Es decir, de la gente aun sin perder su empleo llega también a deprimirse porque no pueden comprar lo mismo que antes. Esto según un estudio realizado por la Encuesta Latinoamericana de Salud Mental 2008.
Este sentimiento se generaliza cuando las crisis económicas acentúan el bajo poder de compra de los consumidores. Lo interesante del asunto es que quienes no tienen de qué preocuparse porque no han perdido su empleo, de todos modos se preocupan y se entristecen porque ya no pueden consumir lo mismo.
“El propio sistema nos lleva a consumir y nos hace pensar que eso es en realidad lo que nos da la felicidad. Pero lo que debemos de entender es que la felicidad no está en los objetos. La cultura nos manipula, nos maneja para que pensemos que sí es así, y  que por no tener esto o lo otro no vamos a poder ser felices”, aseguró Francisco Salmerón Sánchez, catedrático y psicoanalista de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México.
De ese 40 por ciento de personas deprimidas por el desempleo, el 25 por ciento resultan ser jefes y jefas de familia que se sienten mal por no poder dar ingresos a sus seres queridos.
Mientras que hay un 73 por ciento de personas que de plano, aunque no hayan perdido sus empleos, el simple hecho de no poder tener el mismo nivel de vida que antes llega a afectarlos de tal manera que pueden caer en severas depresiones. “A veces uno no puede controlar su salud mental, porque son situaciones que ni siquiera se reflexionan y que solamente se siente pesar ante ellas. Lo que se recomienda es que la gente trate de tener situaciones placenteras que le ayuden a su autoestima. Quizá el entorno de lo familiar, leer un libro, practicar deporte y hasta ver televisión”, dijo el psicoanalista; “además hay que recordar que lo que importa son los vínculos familiares. Y que la felicidad no radica en los objetos materiales”, acentuó.
En otras palabras, quienes se deprimen porque ya no pueden comprar lo mismo que antes se deprimen de a gratis, ya que lo que creen que necesitan es más bien producto de la publicidad y de los niveles aspiracionales de vida que se les han vendido.
Pero según dijo el especialista “cuando la gente vuelva a la esencia familiar, va a encontrar el orden de la vida y se va a dar cuenta de que deprimirse por no poder comprar algunas cosas, en realidad no tiene sentido”, afirmó.

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